lunes 28 de febrero de 2011

NO ME ARRANCARÉ EL CORAZÓN

para ser la heroína de este cuento
me hace falta candor
juventud
y un reino
pero sobre un todo un sapo
al que —¡lo juro!— jamás
trataré de convertir en príncipe

porque los príncipes
acaban por ser un mal negocio
justo después de donde dice:
“vivieron felices para siempre”

para ser la heroína de este cuento
me hace falta arrojo
temeridad
y ganas de cometer un acto heroico
pero los héroes mueren
para poder ser admirados
y entonces se vuelven aburridos

por eso
mejor disfruto el encanto
de los actos comunes
cotidianos y simples
como tomarme un café con el ruido matutino
y mirar la ciudad desde mi cama

ya no me gustan los deportes de alto riesgo
como prenderme fuego en medio de la calle
o arrancarme el corazón para apostarlo

ahora
que empiezo a ser la única persona que puedo ser
que renuncié
a caminar sobre los tacones de una vida alquilada
a realizar el sueño guajiro del vecino
a ganarme la fama
la inmortalidad
o la portada de la revista Hola

soy feliz

no me arrancaré el corazón
no tiene caso