probablemente de montículos de sueños
de silencios azules que presagian
el florecimiento de un árbol en otoño
de recuerdos pintados de amarillo
o nostalgias dulces y engañosas que
como algodón de azúcar en la boca
escocen un poquito el alma y la memoria
tal vez de añoranzas ligeras y lejanas
de rostros sin nombre o nombres sin rostro
de insomnios que sobrevuelan
a prudente distancia
una fecha arrugada en un rincón del closet
o el cadáver que guardamos debajo de la cama
quizá de olores húmedos que anuncian tormenta
de diminutos grises que en la pared
nuestra sombra agigantan
de mentiras blancas perfectamente almidonadas
o de expertos cuchillos de cocina
que saben su quehacer
si de dar en prenda el corazón se trata
ojalá una espera se armara de paciencia
—único escudo contra el tiempo y sus navajas—
y pudiera suplir los tres sonidos
ese breve territorio que le falta
para dejar de ser entonces
una torpe espera /
/ nza
mutilada
domingo 23 de enero de 2011
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2 comentarios:
una espera y una llave.
Saludos!!
Me encantó! Pensé que era el único que sentía tantas cosas con respecto a la espera, saludos!
@davepantoja
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